Cuando una comunidad no tiene donde jugar, el problema va mucho más allá de que «falte un parque». Es prácticamente negarles a los niños uno de sus derechos humanos, encaminándolos a una vida sedentaria y poco creativa.
Y aunque este aspecto afecta de forma directa a los niños, no significa que los adultos se vean beneficiados. Por el contrario, y como veremos más adelante, cuando se tienen pocas áreas de juego, el entorno se torna hostil, fractura el sentido de pertenencia y aísla a las personas.
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¿POR QUÉ HOY LOS NIÑOS JUEGAN MENOS AFUERA?

Es un hecho que los niños actualmente no juegan tanto al aire libre. Y no, nos referimos exclusivamente a que lo hagan en áreas de juego o parques infantiles, que es donde prototípicamente los chicos “tienen permitido” divertirse corriendo, saltando, gritando o botando sus pelotas.
Los niños están dejando de jugar al aire libre y todos somos testigos de ello. Y aunque existen razones individuales que lo causan, identificamos que hay por lo menos cinco grandes motivos que aquejan de forma general a esta generación de pequeños y pequeñas.
¿Cuáles son las consecuencias de no contar con lugares para jugar?
Cuando el entorno urbano no brinda a las infancias una infraestructura adecuada al aire libre para su recreación, se generan impactos negativos en distintos niveles. Algunos de ellos son los siguientes:
- Estancamiento en el desarrollo infantil: Indudablemente los niños son los más afectados cuando se les priva de su momento de juego. Porque precisamente el juego es más que un tiempo de ocio sin importancia; de hecho, es un instrumento para el aprendizaje académico, una guía en la exploración de sentidos, y un valioso regulador de emociones.
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- Salud mental: Los niños y niñas que no juegan presentan altos niveles de estrés y ansiedad. Ello se ve reflejado en una nula tolerancia a la frustración, baja autoestima, poco interés por interactuar con otros niños.
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- Desarrollo cognitivo: Las conexiones neuronales dependen enteramente de estímulos continuos como los juegos al aire libre. Cuando no se está en contacto con los desafíos a nivel de análisis y toma de decisiones, la creatividad y la capacidad de resolución de problemas se ven afectados.

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- Desarrollo físico: La falta de actividad física afecta se ve reflejada en una mala coordinación corporal y un mal desempeño tanto del equilibrio como de la fuerza al saltar, correr, trepar o balancearse. Hay más niños que presentan enfermedades metabólicas como sobrepeso, obesidad y/o diabetes infantil.
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- Incapacidad de establecer autonomía: Es común que los chicos establezcan una dependencia de sus padres o cuidadores y la trasladen a escenarios en los que no tendría por qué ser necesario, como en la hora del juego en el parque. Los niños se vuelven incapaces de evaluar riesgos, tomar decisiones y socializar con otros niños.
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- Menos interés por el juego activo: Ante la falta de alternativas divertidas en el exterior, el ocio y el juego, como es de suponerse, se desplaza en mayor medida hacia las pantallas. Por esa razón es que los niños pierden el interés por el juego activo y optan por aquello que es más accesible.
- Fragmentación en la convivencia de la comunidad: Los parques públicos son los puntos de encuentro por excelencia de los habitantes de una comunidad. Ahí se forjan lazos que son vitales para una convivencia sana y perdurable entre vecinos. Sin estos espacios, se dejan de forjar lazos vitales que generan una convivencia sana y perdurable entre vecinos.
¿Qué hace falta para que haya más espacios de juego?

Si bien para conformar un espacio infantil se requieren iniciativas concretas y todo ello compete a más de un especialista en el tema, a continuación, te brindamos unas breves propuestas de lo que debería considerarse para que haya más áreas de juegos.
- Planificación urbana enfocada en la niñez: Priorizar el tránsito peatonal, crear accesos seguros y alejados de las vías vehiculares, colocar Áreas infantiles dentro de los perímetros cercanos a los hogares y centros de estudios.
- Colocar variedad de juegos: Es indispensable que se dispongan juegos para cada etapa de la niñez, contemplando los niveles de energía y, desde luego, que integren accesos y adecuaciones para que todos los niños convivan sin ningún obstáculo.
- Fomentar la tolerancia hacia la infancia en un mundo de adultos: Algunos adultos no desean compartir un espacio público con niños, y mucho menos buscan crear un ambiente de tolerancia y empatía con ellos. Pero el mundo no es sólo de adultos y es necesario difundir el respeto hacia los derechos de los niños, que incluyen el acceder libremente a parques o plazas.
Si deseas conocer más sobre las normativas de seguridad que rigen a los parques infantiles, te invitamos a que visites nuestra entrada dedicada a este tema.
El juego no es un lujo o una actividad de la que se puede prescindir. En realidad, es un derecho humano reconocido por la UNICEF y una necesidad para el bienestar físico y mental de las infancias.





