Ver a los niños jugar hoy en día probablemente despierta en nosotros el recuerdo de cómo es que lo hacíamos nosotros a su misma edad. Es evidente que mucho ha cambiado desde entonces, pero es innegable que de una u otra manera los esfuerzos por preservar la diversión infantil es incansable.
Los juegos de hace 20, 30 o 50 años poseían sus propios desafíos, colores y peculiaridades que los hacían atractivos y entrañables para los niños de entonces. Esos pequeños fuimos nosotros mismos, nuestros papás y tíos, e incluso nuestros abuelos.
Actualmente las infancias disfrutan de actividades que los retan a nivel físico y cognitivo, sin dejar de estimular la sensibilidad, y resaltando la importancia de compartir y respetar la hora del juego con otros niños, sin importar lo diferente que sean a ellos.
Pues bien, en esta entrada nos dedicamos a investigar cuáles eran los Juegos Infantiles más populares entre quienes fueron niños hace 2, 3 o 4 décadas, y los contrastamos con los Juegos de hoy.
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LOS JUEGOS DE ANTES…
En los parques, la calles, las escuelas, en los patios de las casas, los niños se divertían jugando mayormente en áreas al aire libre. Eran muy pocas restricciones, porque realmente no había tantos espacios públicos de uso común, y todos eran bienvenidos a integrarse.

Avioncito/Rayuela
Alcanzó su momento cumbre entre las décadas de 1940 y 1960, aunque realmente se trata de uno de los juegos que ha perdurado a través del siglo pasado y del XXI.
Los chicos agregan nuevas formas de cruzar el avión para hacerlo aún más divertido, como lanzar una teja o moneda en cada casilla (de forma ascendente por cada número) y así se evitaba pisarla. Cada niño tenía que recogerla cuando iba en el recorrido de regreso, y así todo el avión quedaba libre para los otros niños.
Este juego tan importante para las infancias lamentablemente comenzó a perder presencia en las zonas urbanas hacia finales de la década de los años noventa, debido, principalmente, al aumento de vías vehiculares de alta velocidad cercanas a los hogares.

Saltar la cuerda
En México y América Latina se mantuvo como una actividad central en las escuelas y parques circundantes durante las décadas de 1950 a 1980. Unía a grupos enteros de compañeros de escuela, familias y vecinos para hacerlo más desafiante.
Si la cuerda era lo suficientemente larga, podían saltar hasta 10 personas al mismo tiempo y se incorporaban gradualmente. Dos personas a cada extremo de la cuerda la movían de forma elíptica o circular.
No obstante, saltar la cuerda por cuenta propia era también una práctica común, sobre todo dentro de las prácticas deportivas dentro de los colegios.
Como actividad lúdica cotidiana no se tiene un dato que corrobore que ha perdido popularidad entre los pequeños. Pero es importante resaltar que las nuevas formas de entretenimiento digital entre los niños y niñas nacidos después del año 2000, pudo haberle restado atractivo como un juego cotidiano.

Saltar con resorte
Era el juego por excelencia en los recreos de esa época. Tuvo un auge masivo especialmente en las décadas de los 60, 70 y 80 del siglo pasado.
Sólo se necesitaba de un largo resorte de tela –amarrado por cada extremo–, se colocaba en los tobillos de dos niñas que se posicionaban en línea horizontal. Los otros participantes saltaban dentro y fuera del circuito formado por el resorte, y a veces sobre el mismo resorte para formar figuras, como el zig zag.
Su práctica disminuyó drásticamente a mediados de los años 90, tanto así que incluso hoy en día es un juego desconocido entre las infancias.

Las traes
Al ser un juego de persecución por excelencia, su popularidad no ha perdido vigencia; de hecho, a través de los años, hasta el día de hoy se mantiene como uno de los juegos más elegidos por los niños dentro y fuera de los colegios. Sin embargo, es importante denotar que su «época dorada» tuvo sus pininos a inicios de los años 1950.
En la actualidad, existe una versión nueva de este juego y los chicos lo conocen como “eres”. La dinámica y las reglas son prácticamente las mismas.

Coleadas
Las coleadas consistían en que un grupo de niños y niñas se mantenían sujetos de los brazos, en forma de hilera, y comenzaban a correr en ese orden, hasta que uno a uno se iba saliendo de la fila. Quienes se quedaban sujetos hasta el final ganaban. Al igual que los otros juegos, cobró su auge durante las tres décadas posteriores a los años 50.
Hoy en día, en centros escolares, no se permite que los niños lo jueguen debido a que en su práctica eran una constante las caídas, golpes y otras lesiones en quienes salían desprendidos de las filas.

Escondidillas
Es quizá uno de los juegos que ha sabido abrirse camino durante el transcurrir de las décadas y las preferencias de las nuevas generaciones. Y es posiblemente que la razón de ello sea su sencillez, tanto en su ejecución como en la forma en que los niños pueden adaptarlo al espacio disponible en escuela, parque o casa.
Se data que fue al finalizar la primera mitad del siglo XX cuando su popularidad aumentó como espuma.
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CON JUGUETES TRADICIONALES
Aunque los Juegos Infantiles que implicaban algún tipo de actividad física fueron los que primaban en muchos hogares y escuelas, es esencial no dejar de mencionar a aquellos que requerían una herramienta fundamental: el juguete tradicional.
Matatenas

Su auge ocurrió a mediados del siglo XX, específicamente en los años 50 y 60. Gracias a que se introdujo el metal y el plástico para su fabricación, es que fue más accesible para la mayoría de los niños. No obstante, después de los años 70 y 80 logró consolidarse como un juego esencial durante las horas de esparcimiento de los niños.
El juego consiste en que el jugador lanza la pelota hacia arriba. Mientras la pelota está en el aire, el niño debe recoger una de las piezas con la misma mano que lanzó la pelota. El paso siguiente es que con esa misma mano se atrape la pelota después de que esta dé un solo rebote. Todo lo anterior.
A finales del siglo XX, la popularidad de las matatenas se desvaneció por cuestiones de seguridad (los niños se los comían) y por el surgimiento de otro tipo de juegos más elaborados.
Volar el papalote/cometa

Sin lugar a dudas, fue uno de los juguetes preferidos durante las temporadas de viento (desde agosto hasta mediados de octubre). Los años de mayor popularidad oscilan entre las décadas de 1950 y 1990; aunque en la actualidad se mantienen vigentes como juguetes valiosos entre los niños menores de 12 años.
Los materiales con los que fueron elaborados van desde palos delgados y ligeros de madera para la estructura, así como papel de china y un largo hilo de cáñamo para sostenerlo. Con el tiempo, el material primario con el que se fabricaban fue el plástico, y gracias a ello se pudo contar con nuevas figuras y colores en sus diseños.
Un dato importante respecto a la disminución del uso de cometas o papalotes, es que ello se debió a la acelerada construcción de grandes edificios y al aumento de cableado eléctrico en las urbes. Pues con ello se fue limitando hasta prohibir volar este maravilloso juguete en los espacios abiertos.
Canicas
El juego de las canicas (conocido como metras en países como Venezuela, o piquis, bolitas y cholas en otras regiones de Latinoamérica) es uno de los juegos tradicionales más antiguos y universales del mundo. Es un juego de destreza, puntería y estrategia que se juega en el suelo, usualmente sobre tierra o pavimento.
Las canicas no tienen un único inventor; de hecho, han acompañado a la humanidad desde la antigüedad:
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Egipto y Roma Antigua: Se han encontrado esferas de arcilla, piedra y hueso en tumbas egipcias que datan del año 3000 a.C. Los niños romanos también jugaban con nueces o castañas redondeadas.

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El nombre: La palabra «canica» proviene del germánico knicker (bola canica), mientras que en inglés (marbles) hace referencia al mármol, material con el que se fabricaban en el siglo XVIII antes de la llegada del vidrio.
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La era del vidrio: A mediados del siglo XIX, en Alemania, se inventaron unas tijeras para cortar vidrio que permitieron la producción masiva de las canicas brillantes y de colores («agüitas», «tréboles», «ojos de gato») que conocemos hoy.
Aunque existen decenas de variantes locales, la esencia siempre es la misma: propulsar tu canica con los dedos para golpear las de los rivales o introducirlas en un objetivo. Para tirar, se coloca la canica entre el dedo pulgar y el índice (o el medio) y se «dispara» con un impulso del pulgar.
Desde hace generaciones, las sociedades han adoptado el juego como una herramienta de aprendizaje y enseñanza, ya que, mientras los niños se divierten, desarrollan motricidad fina, nociones de física y geometría espacial, además de aprender a tolerar la frustración y resolver conflictos.
Balero, trompo y yoyo



El mayor esplendor del balero, el trompo y el yoyo se dió entre las décadas de 1930 y 1970. En México, representaban a los juguetes artesanales más importantes, sobre todo entre los niños varones, y conseguirlos era muy sencillo, especialmente en mercados establecidos y sobre ruedas.
Jugar con el balero implicaba «ensartar» el mazo dentro del tallo. El mazo es la parte más pesada y estaba unida con un lazo delgado al tallo, que era el mango que los niños sostenían.
En cuanto al trompo, consiste en hacerlo girar sobre su punta metálica, lo más derecho que sea posible, mediante el uso de una cuerda. Los niños aprendían trucos para darle un efecto visual más sobresaliente.
Por último, el yoyo consta de dos discos sostenidos por un eje central; sobre este se enrolla y desenrolla una cuerda de algodón. El juego requiere de ser sujetado, lanzado y regresarlo con destreza.
No fue sino hasta que en los años 80 gradualmente estos tres juguetes fueron reemplazados por otros más sofisticados y el uso más frecuente de las incipientes consolas de videojuegos.
LOS JUEGOS DE AHORA…
Pese a que, como mencionamos antes, hay Juegos Infantiles de antaño que han mantenido su vigencia dentro de las actividades de los niños fuera y dentro de recintos escolares –en gran medida por los esfuerzos de profesores y padres–, debemos mencionar que hay otro tipo de juegos que se destacan entre el público infantil por características únicas. Como los que veremos a continuación.

Obstáculos y trucos con bicicleta/scooter/patineta
Los juegos que implican transitar caminos sinuosos y superando obstáculos, como curvas pronunciadas y pendientes, en vehículos no motorizados como patinetas, patines, scooters y bicicletas, son de los preferidos por los niños que adoran los riesgos.

Juegos dinámicos
Los grupos de Juegos Dinámicos incluyen escaladores, tirolesas, circuitos de obstáculos, juegos de rueda y aeroskates. Se distinguen en demandar en un periodo corto de tiempo: esfuerzo físico, concentración mental, agilidad y coordinación corporal. En nuestra entrada dedicada a este grupo de juegos, te hablamos más a detalle sobre ellos.

Parkour infantil y Ninja Warrior
Siguiendo la misma línea, hay prácticas deportivas que se adaptan para que el público infantil las lleve a cabo de forma segura y las disfrute al máximo. El parkour infantil y el circuito de obstáculos que emula al programa de TV Ninja Warrior se han integrado exitosamente al gusto recreativo y deportivo infantil.

Minecraft y Roblox
Aunque Roblox es una plataforma en la que se albergan una cantidad masiva de juegos de distintas temáticas y Minecraft es un sólo juego, con personajes fijos y una narrativa lineal, ambas se destacan por:
- Introducir a los peques en múltiples historias, desafíos y escenarios que los hacen desarrollar habilidades como estrategia, resolución de incógnitas, resiliencia y el trabajo en equipo.
- La posibilidad de elegir entre varios idiomas y conectar con personas de otras regiones, les invita a querer adquirir un lenguaje nuevo, e incluso a tratar de aprender más sobre otros países.

Consolas
Como dijimos antes, las consolas con mayor peso dentro de la creación de juegos en formato físico y digital son Nintendo Switch, Xbox y Playstation. Pese a la idea general que se tiene de los videojuegos, en estos, si se juega con moderación, se trabajan habilidades cognitivas, sociales y motoras.

Inmersivos
Los juegos inmersivos sumergen a los niños en experiencias que exigen de ellos una participación activa tanto a nivel mental como físico. De tal modo que los peques no se quedan en el rol de simples observadores.
Esta participación es posible gracias a que se disponen de narrativas divertidas e intrigantes, así como a dinámicas de juego que involucran múltiples sentidos, incluidos la propiocepción y el sistema vestibular.
Lo anterior se logra al emplear gestos faciales, movimientos corporales controlados y coordinados a la toma de decisiones que se le exige al niño en tiempo real. El objetivo es que estas dinámicas los hagan analizar, discernir y resolver un desafío tras otro.
Cada generación enfrenta sus propios desafíos y los niños no son la excepción. La diferencia es que ellos, en años anteriores y en el presente, toman lo mejor de lo que se les pone enfrente y lo vuelven un juego.





